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Más de 50 empresarios y sus representantes se reunieron el lunes en el Cheeky’s Lounge con motivo de la tercera reunión destinada a determinar si la Zona Romántica debería crear una nueva asociación empresarial, una nueva asociación de vecinos o establecer una cámara de comercio LGBTQ+.
La reunión del 10 de agosto reunió una amplia variedad de opiniones sobre el futuro de la zona, y los participantes debatieron sobre la recogida de basura, las infraestructuras, el turismo, la ralentización estacional, la seguridad y la necesidad de que las empresas y los residentes tengan una voz colectiva más firme ante el ayuntamiento.

Foto de Jerry Jones
La reunión fue dirigida por Carlos Plascencia, director de diversidad sexual de Puerto Vallarta, y Alberto Martínez Uc, director de operaciones de Donner & Associates.
No se llegó a ninguna decisión definitiva.
En su lugar, Plascencia y Martínez afirmaron que seguirían estudiando los modelos organizativos disponibles y facilitarían a los participantes información sobre las diferencias entre ellos. También se distribuirá una encuesta para determinar qué opción prefieren las empresas.
La reunión se celebró tras dos encuentros anteriores centrados en la organización de los comercios de la Zona Romántica.
Tres posibles caminos
El debate se centró en tres posibles enfoques.
- Una de ellas sería una asociación de vecinos o de residentes inspirada, en parte, en la organización de Marina Vallarta.
- Otra opción sería una asociación civil centrada en el ámbito empresarial, similar a ACT LGBT, que fue creada por empresarios de Puerto Vallarta en 2013 para promover el comercio y el turismo LGBT y que se constituyó como asociación civil en enero de 2014.
- La tercera opción sería crear una nueva cámara de comercio LGBTQ+.
Los participantes destacaron que los tres modelos tienen fines y estructuras jurídicas diferentes y que no deberían combinarse sin más, sin determinar primero cuáles son las necesidades reales de la comunidad.
Ya existe una Asociación de Vecinos de la Colonia Emiliano Zapata, y el grupo tiene previsto reunirse con sus representantes para determinar si esta organización ya existente podría abordar algunas de las cuestiones que se están planteando, en lugar de crear una organización rival.
«Tenemos que investigar la asociación Emiliano Zapata ya existente, determinar si podemos colaborar y de qué manera, y decidir cuáles serán nuestros próximos pasos», afirmó Plascencia.



La basura se convierte en una preocupación inmediata
La recogida de basura fue uno de los temas que más se debatieron.
Varios participantes señalaron problemas relacionados con el horario y el lugar en que se deposita la basura en las calles, mientras que otros argumentaron que tanto los comercios como los vecinos también tienen la responsabilidad de cambiar sus hábitos.
Uno de los ponentes describió cómo recorría las calles recogiendo basura para luego depositarla en un punto de recogida designado, de modo que los servicios municipales pudieran recogerla.
El problema, según explicó, es que tanto los comercios como los vecinos sacan la basura a diferentes horas del día, lo que dificulta que los servicios municipales mantengan las calles limpias.
Otros sugirieron que las empresas podrían colaborar para proporcionar contenedores de basura adicionales o establecer puntos de recogida.
El debate surge en el marco de otra iniciativa comunitaria, Vallarta Limpio, pone en marcha un programa piloto en la Zona Romántica centrado en la instalación de más papeleras, la participación ciudadana y la mejora de la gestión de residuos. El grupo ha señalado que su programa piloto se está desarrollando en colaboración con el Ayuntamiento y que, con el tiempo, podría ampliarse a otros barrios.
Algunos participantes advirtieron que cualquier nueva organización empresarial debería coordinarse con las iniciativas ya existentes, en lugar de duplicarlas.



Atraer turistas… y conseguir que se queden
La conversación también fue más allá del tema de la basura.
Martínez afirmó que el grupo debe abordar las dos facetas del turismo: atraer visitantes y garantizar que la experiencia que vivan una vez que lleguen se corresponda con lo prometido.
Señaló que problemas como la basura, los baches, el suministro de agua, Internet y la electricidad son cuestiones que pueden afectar a la experiencia de los visitantes e influir en su decisión de volver en futuras visitas.
La temporada baja era otro motivo de preocupación.
Plascencia señaló que, tradicionalmente, las empresas esperaban una desaceleración entre junio y noviembre, pero argumentó que la actual recesión comenzó a principios de este año, afectando a meses que normalmente habrían sido más sólidos.
Afirmó que la comunidad debe organizar eventos y otras actividades capaces de atraer visitantes durante los periodos en los que, tradicionalmente, hay menos actividad.
Mencionó el reciente «Latin Fest: Semana de la Diversidad» como ejemplo de un evento que atrajo a visitantes y recibió la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales.
Plascencia afirmó que en iniciativas similares podrían participar bares, restaurantes, museos, galerías, empresas inmobiliarias y otros miembros de la comunidad empresarial local.
El objetivo, según afirmó, es generar suficiente actividad para que los visitantes de Guadalajara y otros mercados cercanos tengan un motivo para elegir Puerto Vallarta durante las temporadas de menor afluencia.


Una voz más firme ante el Gobierno
Varios ponentes señalaron que las empresas individuales suelen tener dificultades para conseguir que los organismos públicos les respondan, mientras que una gran organización podría aportar una voz colectiva más contundente.
Armando Sánchez argumentó que las empresas de la zona están fragmentadas y necesitan una organización capaz de representarlas en las negociaciones con el Gobierno.
«Una cámara de comercio nos daría esa influencia necesaria», afirmó Sánchez, argumentando que las autoridades se mostrarían más dispuestas a responder cuando una solicitud representara a decenas o cientos de empresas, en lugar de a un único propietario.
Otros participantes señalaron que una nueva organización necesitaría algo más que un nombre y unas cuotas de afiliación. Necesitaría unos objetivos claramente definidos, rendición de cuentas, liderazgo y proyectos cuantificables.
Anthony Madedi, propietario del Onyx Bar PV, se hizo eco de esta idea y afirmó que el objetivo debería ser convertir las quejas en iniciativas concretas, con personas responsables de llevarlas a cabo.
«Queremos impulsar la acción», afirmó.
Preguntas sobre la afiliación y el dinero
La cuestión del coste también suscitó debate.
Martínez afirmó que los representantes de la asociación del puerto deportivo habían explicado que las cuotas anuales pueden variar en función de la propiedad, y que las cifras que se barajaron en la reunión oscilaban entre unos 2.000 y 4.000 pesos.
Sin embargo, algunos empresarios se preguntaban si las empresas en dificultades disponen del dinero o del tiempo del personal necesarios para participar en otra organización.
Will Murdoch, uno de los dirigentes de la asociación Amapas, afirmó que la participación puede disminuir cuando las empresas no perciben beneficios claros derivados de su afiliación.
Según él, habría que tener en cuenta esa experiencia antes de crear otra organización.
La antigua organización LGBT de ACT también se citó como ejemplo tanto de los posibles beneficios como de los retos que plantea una asociación empresarial.
Los límites geográficos siguen siendo objeto de debate
Otra cuestión era cuál debía ser el tamaño de una nueva organización.
Algunos participantes abogaron por una organización centrada específicamente en la Zona Romántica, mientras que otros se mostraron a favor de una organización empresarial LGBTQ+ más amplia que abarcara todo Puerto Vallarta.
Plascencia señaló que la «Zona Romántica» es, ante todo, una denominación comercial y no un barrio oficial concreto, y que la zona que se suele asociar con ese nombre abarca partes de Emiliano Zapata, Amapas y sus alrededores.
Martínez afirmó que el enfoque inmediato debería seguir centrándose en un ámbito geográfico manejable.
Según explicó, la idea es poner en marcha un proyecto piloto en la Zona Romántica, analizar qué funciona y, en su caso, ampliar el modelo a otras zonas de Puerto Vallarta.
Próximos pasos
Los organizadores han afirmado que distribuirán información en la que se comparan las tres opciones organizativas y que enviarán una nueva encuesta a los propietarios y representantes de las empresas.
También tienen previsto continuar las conversaciones con la asociación de vecinos de Emiliano Zapata y con las organizaciones empresariales LGBTQ+ ya existentes antes de decidir si crear algo nuevo.
Plascencia también afirmó que estudiaría la posibilidad de mantener conversaciones con las autoridades municipales sobre cuestiones como la gestión de residuos, una vez que el grupo tenga un conjunto de reivindicaciones más claro.
La reunión concluyó con el compromiso de continuar con el proceso, en lugar de someter a votación una estructura organizativa definitiva.
Por ahora, el mensaje que se desprendió de la reunión no se centró tanto en crear otra organización como en determinar qué tipo de organización —si es que hay alguna— puede proporcionar la estructura, la representación y la rendición de cuentas que, según las empresas, necesita la Zona Romántica.
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