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El estado de Yucatán ha anunciado esta tarde que dos de sus municipios, Sisal y Maní, han recibido la distinción de “Pueblo Mágico” por parte de la Secretaría de Turismo de México (SECTUR), un avance en el que el gobernador Mauricio Vila Dosal y su gabinete han estado trabajando, ya que la última localidad yucateca en ser incluida en el programa fue Valladolid, en 2012. La otra única ciudad del estado en el programa es Izamal, que fue designada Pueblo Mágico en febrero de 2002.
“Yucatán suma dos nuevos municipios bajo el nombre de Pueblos Mágicos, lo que sin duda supondrá un mayor beneficio económico para sus 42.000 habitantes”, afirmó Michelle Fridman, secretaria de turismo del estado de Yucatán. “El nombramiento promoverá el turismo con un enfoque social, al fomentar un progreso justo y equilibrado en las comunidades, lo que diversificará las oportunidades de comercialización de su oferta turística y el desarrollo sostenible”.
Maní, situado a 100 km al sureste de Mérida, alberga una cultura maya vibrante y viva. El pueblo destaca por su arquitectura, ejemplificada por la iglesia y el convento de San Miguel Arcángel, construidos en el siglo XVI utilizando piedras de edificios mayas prehispánicos. Además, Maní es famoso por su comunidad de artesanos dedicados a la confección y bordado de blusas, trajes y huipiles tradicionales, así como por su gastronomía. Los visitantes deben probar el poc chuc, un plato de cerdo preparado en un marinado de cítricos y cocinado a la parrilla.
Sisal, por su parte, es un hermoso pueblo costero situado en el municipio de Hunucmá, a 30 minutos al noroeste de Mérida. Ofrece varias opciones de ecoturismo, ya que se encuentra entre dos reservas naturales. Sisal, como su nombre indica, fue el principal puerto marítimo de Yucatán durante la época del auge del “oro verde” de la producción de henequén. Al igual que Maní, Sisal cuenta con una cocina local inmejorable.
La promoción de Maní, Sisal y otros lugares forma parte del Plan de Desarrollo Sostenible de la Secretaría de Turismo del estado de Yucatán, que promueve la descentralización del turismo para que los beneficios derivados de la actividad lleguen a todo el estado.
Un Pueblo Mágico es una localidad que, a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado su valor y herencia cultural e histórica y la manifiesta en diversas expresiones a través de su insustituible patrimonio tangible e intangible, además de cumplir con los requisitos de permanencia en el programa. Ha permitido que 121 destinos, en 31 estados de México, trabajen en la promoción y desarrollo de estos dentro de la oferta turística. Algunos de los beneficios incluyen la generación de nuevos empleos; el posicionamiento nacional del destino a través de la marca Pueblos Mágicos; la comercialización de productos artesanales locales; la integración de planes de desarrollo turístico y el fortalecimiento de la infraestructura turística; la generación de inversión en el sector; la revalorización de la cultura y las costumbres regionales; y el aumento en la llegada de turistas y visitantes que generará mayores ingresos económicos. Para lograr este reconocimiento, es necesario cubrir muchos requisitos y llevar a cabo diferentes procesos requeridos por la SECTUR.
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