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Los campamentos de conservación, los hoteles y los operadores turísticos locales están ayudando a los residentes y visitantes a disfrutar de uno de los espectáculos naturales más memorables de la Bahía de Banderas de forma responsable.
La temporada de liberación de tortugas marinas ya ha empezado en Puerto Vallarta, lo que ofrece a residentes y visitantes otra oportunidad de ver cómo las tortugas recién nacidas se abren paso por la arena hasta llegar al océano Pacífico.
Cada año, las tortugas marinas llegan a las playas de Puerto Vallarta y la Bahía de Banderas para poner sus huevos. Los equipos de conservación patrullan la costa, localizan los nidos y, cuando hace falta, trasladan los huevos a criaderos protegidos donde puedan desarrollarse a salvo de depredadores y otros peligros.
La incubación suele durar entre 45 y 50 días, dependiendo de la especie y de las condiciones ambientales. Una vez que nacen las crías, las sueltas suelen organizarse al atardecer, cuando las temperaturas son más bajas y las condiciones son más favorables para su viaje hasta el agua.

La Oficina de Turismo de Puerto Vallarta destacó el Campamento Tortuguero de Boca de Tomates como uno de los programas de conservación locales en los que el público puede participar. Durante la temporada 2025-2026, el campamento protegió más de 36 000 huevos y liberó 30 864 crías de tortuga marina.
Las iniciativas de conservación también se llevan a cabo a través de programas gestionados por hoteles de toda la bahía, o en colaboración con ellos, entre los que se incluyen el Marriott Puerto Vallarta, el Westin Playa Vallarta, el Sunscape Puerto Vallarta, el Hyatt Ziva, el Hotel Rosita, El Pescador y Velas Vallarta.
El biólogo Alberto Jaime es el coordinador de conservación sobre el terreno para la zona de Marina Vallarta en CEMBAB A.C. Colabora con los programas de Marriott y Westin y lleva participando de forma constante en la conservación de las tortugas marinas en Puerto Vallarta desde 2015.
Aunque la temporada no ha sido tan activa como se esperaba al principio, la región sigue registrando actividad de anidación. «Hemos visto llegar un buen número de tortugas a Puerto Vallarta y por toda la Bahía de Banderas esta temporada», dijo Jaime.
Las tortugas se enfrentan a varias amenazas antes de que sus crías lleguen al mar. Jaime señaló que la caza furtiva y la recogida ilegal de huevos son algunos de los riesgos constantes. Las estructuras costeras, como los espigones y los rompeolas, pueden dividir las zonas de anidación, mientras que las salidas de aguas pluviales que desembocan en la playa pueden obstaculizar el paso de las tortugas que buscan un lugar adecuado para poner sus huevos.

Los visitantes pueden colaborar con la conservación siguiendo atentamente las instrucciones del personal del campamento. Durante una suelta, los participantes deben quedarse detrás de la línea marcada, evitar tocar a las crías y no usar nunca el flash al hacer fotos. La luz blanca intensa puede desorientar a las tortugas, que utilizan el horizonte más claro como guía para llegar al océano.
Si llega una ola a la zona de observación, los participantes deben quedarse quietos. Las crías pueden ser arrastradas de vuelta al agua y, si la gente empieza a moverse, se corre el riesgo de pisarlas sin querer.
La participación del público también supone una oportunidad para la educación medioambiental. Los visitantes no solo presencian un fenómeno natural, sino que aprenden a actuar de forma responsable si más adelante se encuentran con una tortuga que está anidando o con crías recién nacidas en otra playa.
Si te interesa asistir a una suelta, puedes ponerte en contacto directamente con los campamentos y hoteles participantes. Los operadores turísticos locales especializados en naturaleza, como Bionature Tours, también pueden ayudarte a participar en experiencias de suelta supervisadas.
No siempre se pueden garantizar las fechas y los horarios, ya que cada suelta depende de la eclosión natural de los nidos y de las condiciones de la playa. La experiencia puede durar solo unos minutos, pero representa semanas de trabajo de conservación, y una oportunidad para entender por qué sigue siendo fundamental proteger el litoral de Puerto Vallarta.
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