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El arte del drag es un pilar fundamental de la vida nocturna de Puerto Vallarta, y pocos nombres resuenan con la trayectoria y el impacto de Angie Star.
Detrás del brillo y la perfecta sincronización labial de esta artista nacida en Vallarta se encuentra José Ángel Morales Martínez, de 47 años, cuya carrera profesional abarca casi tres décadas. Desde su debut en 1997, Angie Star no sólo se ha forjado un camino artístico, sino que también ha sido testigo e impulsor de la evolución de la escena LGBTQ+ en Vallarta, afrontando retos que van desde la aceptación personal hasta la lucha por el respeto en los espacios públicos.
La historia de Angie Star comenzó con un torrente de cambios personales. José Ángel salió del armario a los 18 años, un acontecimiento que describe como una «avalancha de cosas». Por aquel entonces, su vida laboral transcurría en el emblemático Cine Bahía, donde trabajaba como ayudante de dirección, un mundo totalmente separado del entorno LGBTQ+. Sin embargo, un nuevo círculo de amigos le llevó al legendario bar Paco Paco (ahora reubicado y bautizado como Paco’s Ranch), lo que marcó un punto de inflexión.
«En el momento de la ovación, algo hizo clic dentro de mí. Me encantó la adrenalina de estar delante de la gente; fue mágico».
Ese instante solidificó su decisión de dedicarse plenamente al drag. Fue acogida por Maury, su madre drag que imitaba a Tina Turner y Ana Gabriel, y que le proporcionó las primeras herramientas y consejos para actuar en el escenario. Cuando la presentadora del espectáculo en Paco Paco dimitió, Maury propuso a Angie Star para sustituirla. A pesar de las reticencias iniciales del director debido a su inexperiencia con el maquillaje, aceptó con la condición de que ella presentara desde fuera del escenario, sin disfrazarse.
«Hice de anfitriona así durante una semana, y luego me sacaron al escenario», relata. Sus colegas la instruyeron en el arte del maquillaje y la transformación, lanzándola al profesionalismo entre 1997 y 1998 en un ascenso meteórico. Su facilidad para hablar en público, cultivada desde la escuela, facilitó su transición a la presentación y la comedia.
Una carrera sin fronteras
A lo largo de su carrera, Angie Star ha iluminado prácticamente todos los escenarios importantes de Puerto Vallarta, desde el desaparecido Balcones y el legendario Bar Mañana hasta Antropology, Chachalaca Bar, Mantamar, The Top, La Noche y, más recientemente, el hotel Blue Chairs y el bar Santitos en Nuevo Vallarta. Su trabajo se ha extendido más allá de los bares, ya que es contratada para eventos privados, bodas y villas.
La presencia de Angie Star no se limitó a Vallarta. Junto con su grupo «Las Crazy Bitches», compuesto por Diva Divine, su madre drag Maury (que imitaba a Tina Turner), la propia Angie como Chef y una drag queen rotativa; emprendió una exitosa gira de dos años (2017 y 2018) por carretera en Canadá, al estilo de la película Priscilla, Reina del Desierto. Actuaron en Alberta, Saskatchewan y Columbia Británica (incluido el tradicional teatro Lido) con entradas agotadas en diversos locales, desde clubes de golf y centros de convenciones de hoteles hasta pizzerías y bares deportivos para un público heterosexual. En 2018, realizaron 29 espectáculos en esta gira internacional, un testimonio de la calidad de su trabajo.
Sin embargo, como en cualquier larga carrera, ha habido contratiempos. Recientemente, tras siete años en el bar La Noche, Angie Star y una compañera fueron despedidas por un nuevo gerente que argumentó que su estilo drag estaba «cansado». Este suceso no hizo sino reafirmar su convicción de continuar. «Cuando una puerta se cierra, otras se abren. Aún no estoy cansada, no es mi momento; aún no me voy a retirar. Es algo a lo que no podría renunciar», afirma.
Identidad, desafíos y altruismo
Uno de los aspectos más definitorios de la vida de José Ángel, en relación con su carrera, fue la exploración de su identidad de género. Durante muchos años, por facilidad escénica y para complacer a sus parejas que le decían «me gustas como chica», pasó por un proceso de transición, tomando hormonas y viviendo como una mujer trans. No fue hasta la pandemia de Covid-19 cuando tuvo la oportunidad de reflexionar profundamente sobre sus deseos. Llegó a la conclusión de que le encantaba la actuación y la transformación para los espectáculos, pero no vivir como una mujer. Hoy en día, se identifica como hombre gay y artista drag.
Los comienzos de su carrera estuvieron marcados por la discriminación y el riesgo. Entre las experiencias que forjaron su generación, Angie Star recuerda: «Aprendí a andar con tacones aprendiendo a huir de la policía sobre los adoquines».
Esta historia pertenece al número de invierno de 2026 de Out & About PV. Consulte la edición impresa completa aquí.
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